"Aquí está Chávez de pie con ustedes", dijo mientras el agua corría copiosamente por su cara. El recorrido de esa semana final de la campaña para las elecciones presidenciales había arrancado en su natal Sabaneta, el primero de octubre, y hacía una parada en siete avenidas de la capital, el 4 de ese mes, antes de llegar al Palacio de Miraflores, tras la victoria popular del domingo 7 de octubre.
Barinas, Portuguesa y Cojedes fueron los tres primeros estados llaneros donde comenzó el tramo final de la campaña del candidado de la Revolución Bolivariana. En un mismo día, su fuerza de búfalo, como él mismo lo definió, corrió libre por la sabana.
"Tú sabes que soy tu hijo/llanura venezolana/... Adiós mi llano querido/me voy pero pronto vuelvo/ a recorrer tus sabanas/ para avivar los recuerdos/ que dejaste en mi mente/ desde que estaba pequeño/ cuando estoy lejos de ti/ con más cariño te quiero/ fuiste mi mejor maestro en la escuela de guerreros", cantó en San Carlos, capital de Cojedes, cuando caía la tarde de ese lunes.
Yaracuy, Lara, Carabobo y Aragua fueron los siguientes estados donde, como escribió el poeta barinés Alberto Arvelo Torrealba, "Por aquí pasó, compadre/ hacia aquellos montes lejos, por aquí vestido de humo/ mi general que iba ardiendo".
El ardor de Chávez, la tarde del 4 de octubre, se mantuvo intacto, y con la lluvia se avivó a lo largo de las siete avenidas. La Universidad, la México, la Lecuna, las Fuerzas Armadas, la Urdaneta y la Baralt, confluyeron en la Bolívar, donde una vez más llegó el Presidente para cantar el Himno Nacional, hablarle al pueblo y desatar eso que después de tantos años la gente aún no sabe explicar, pero que eriza la piel, agita el corazón y empapa la mirada.

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